Las bolsas de almacenamiento no tejidas hechas de materiales como el PP tienen múltiples ventajas prácticas. En primer lugar, son ligeros, flexibles, fáciles de plegar y almacenar y ocupan poco espacio. En segundo lugar, tienen buena transpirabilidad, lo que evita que la ropa y la ropa de cama guardadas se humedezcan y desarrollen olores, lo que los hace adecuados para guardar artículos delicados como edredones de plumas y edredones de seda que necesitan "respirar". Además, mediante procesos de fabricación mejorados, las bolsas de almacenamiento no-tejidas pueden espesarse para aumentar la capacidad de carga-o tratarse con un revestimiento impermeable para mejorar la resistencia a la humedad.
Las bolsas de compras no tejidas a menudo se comercializan como productos "ecológicos-respetuosos con el medio ambiente, principalmente debido a su naturaleza reutilizable, lo que reduce el consumo de bolsas de plástico de un solo-uso. Sin embargo, su respeto al medio ambiente es relativo. Desde la perspectiva de las materias primas, los principales materiales PP y PET no son biodegradables. Los estudios indican que una bolsa no tejida debe reutilizarse al menos 11 veces para que sus beneficios ambientales compensen el consumo de energía y las emisiones de carbono en su producción. Por lo tanto, la clave para lograr verdaderamente la protección ambiental radica en el uso repetido y a largo plazo-por parte de los consumidores, en lugar de desecharlo después de un solo uso.